LAS NOCHES DEL BOSQUE DESPIERTO
- Dra. María del Consuelo Lozano Moreno
- 26 ene
- 5 Min. de lectura

Entre los recuerdos de mi infancia están el ver a mi querido padre disfrutando del atardecer. Cuando bajaba el calor se sentaba en la mecedora del corredor que daba al jardín. Desde ahí observaba y luego regaba los árboles frutales que había sembrado en la casa que decidió construir, la cual sería nuestro hogar. En ese mismo corredor, en las noches húmedas del verano, era hermoso sentarse a contemplar los destellos luminosos de las luciérnagas que en esos años había en mi pueblo. Era un gran espectáculo, un extraordinario ambiente, un inusual escenario, que invitaba a imaginar que esos diminutos insectos eran pequeñas estrellas que bajaban del cielo a saludarnos.
Otro bello recuerdo, es cuando jugaba alrededor del árbol del Sabino, que en realidad es un majestuoso ciprés Moctezuma. Se dice que este árbol es el más grande del estado de Hidalgo y el segundo más grande de México, con un diámetro en su tronco de casi 5 metros, una altura de 25 metros y más de 500 años de vida el cual engalana el paisaje urbano del pueblo mágico de Zimapán.
Con un tronco, no tan ancho, está el árbol roble que resalta por la connotación social que se le ha dado. Es un árbol que tiene un gran significado en la cultura británica. Para los Celtas el roble era sagrado, creían que era un enviado del cielo. Los sacerdotes Celtas, o guardianes del conocimiento, mejor conocidos como druidas, consideraban a los robles como fuente cósmica de la sabiduría. Además, los relacionaban con la clase intelectual, con los sabios, con los filósofos y con los jueces. Derivado de esta influencia celta, Inglaterra denominó al roble como el árbol nacional de Inglaterra, lo incorporan en escudos de armas así como en monedas. Pero no sólo los ingleses incluyeron al roble como parte de su cultura, en EE. UU., también simbolizan a través de las hojas del roble, el rango en las Fuerzas Armadas. Además, para los nativos americanos, el gran jefe de la tribu pide guía al Gran Espíritu que vive dentro del roble. Este árbol no sólo es símbolo de fuerza, poder, sabiduría y estabilidad. El roble también se emplea para fabricar barricas debido a que su madera genera un agradable sabor y juega un papel favorable en el envejecimiento de los vinos, de los aguardientes, de las cervezas y de los licores.
Otra especie de árboles no tan común, son las Secuoyas. Son conocidas como los titanes vegetales o colosos arbóreos. Estos árboles resaltan por su altura, resistencia y longevidad, llegan a medir más de 100 metros de altura, como es el caso de Hyperion, ubicado en California, EE. UU, cuyas medidas son de 115.85 metros de altura, su tronco tiene un diámetro de 4.84 metros y su edad oscila entre los 600 a los 800 años. Se dice que gracias a que está en un valle donde las corrientes de agua y los nutrientes llegan a sus raíces, cada año agrega centímetros a su altura. Es sorprendente cuanta plenitud puede alcanzar un ser vivo con base en sus raíces fuertes, profundas, prósperas y con la seguridad de su fuerza para enfrentar las tormentas. Algo parecido sucede en las familias, cuando los padres trabajan en la seguridad y la autoestima de sus hijos, empeñándose en demostrarles con su propio ejemplo de vida que, sin importar las dificultades, los problemas o las diferencias con los otros, de nadie depende salir adelante más que de uno mismo. Ya sea por resiliencia o por la grandeza del alma, uno decide cuando dejarse morir o crecer centímetros de conciencia cada año, como Hyperion, quien más que ser como el Rey de los Cielos, es reconocer y agradecer que salir de las dificultades es gracias al Rey de los Cielos.
Un Rey que nació en un pesebre cobijado con el amor, la gracia y la luz del Padre Celestial, es un nacimiento que debe vivirse y sentirse en nuestros corazones, llenándonos de paz y gratitud por el gran regalo de la vida. No por su tamaño, pero sí por el significado que los occidentales le damos al árbol de navidad, el pino y sus adornos representan el árbol de la vida como parte del ritual del nacimiento de Cristo Jesús. El árbol de Navidad forma parte de disfrutar la temporada decembrina, cuando las familias refrendan la unidad, la empatía, el amor y el apoyo incondicional, para fortalecer los lazos familiares desde los sentimientos y valores que echaron raíces en su corazón. Pero cuando no es así, sino todo lo contrario, es lamentable ver que las familias sólo se reúnen por cliché social, por costumbre, por el que dirán o por tener la foto de la familia feliz, aunque pasado el 25 de diciembre, sucede que Caín vuelva a atacar a Abel.
Jorge Bucay en sus innumerables cuentos e historias de vida, enfatiza la importancia de crecer en conciencia y sabiduría priorizando al Ser, para que se convierta en cimiento del Hacer para llegar al Tener. Un Tener que le dé sentido a la vida, al para qué y al para quién somos. Cuando los padres forman a los hijos es importante que comprendan que no son castigos, sino las consecuencias que se obtienen después de cada acción realizada. Que para obtener frutos o una buena madera en muchos de los casos hay que poner semillas, regarlas, cuidarlas, y fertilizarlas. Que con la educación académica y los conocimientos adquiridos la idea es crecer como un árbol, no como un champiñón y que entre más fuerte sea el viento, más fuertes puedan llegar a ser las raíces.
Las especies arbóreas antes mencionadas son las menos de toda la basta variedad que existen, por ellas se da la mayoría de la producción del oxígeno que respiramos. Y hoy gracias al amor a la naturaleza que le tienen algunos de los pobladores que viven en Zongolica Veracruz, se dice que no sólo producen oxigeno sino que también emiten luz infrarroja. Según un guardabosque mixteco, Eleuterio Tello Martínez, mencionó haber registrado a través de un fotómetro artesanal que los árboles emiten luz infrarroja. Tello expone desde su conocimiento tradicional, que los árboles tienen comportamientos circadianos, que el bosque tiene pulso, que los bosques susurran, y que, en Luna llena, el bosque canta al resonar los cuarzos contenidos bajo la tierra de esa zona. Sea leyenda, o realidad, la biotecnología y el centinela ambiental de la tierra, como se le conoce al satélite Landsat 9 enviado por la NASA en el 2021, cuya misión es observar al planeta desde el espacio para prevenir los cambios ambientales desfavorables, tiene mucho que platicarnos sobre las noches del bosque despierto.

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